Danza de los Voladores de Papantla

El rito de los Voladores de Papantla, es un rito milenario que se practica en diversas comunidades, y ciudades de México; es específicamente realizado en Papantla, sin embargo, también es posible verlos en Hidalgo, Puebla y Veracruz.

El rito de los Voladores de Papantla, es un rito milenario que se practica en diversas comunidades, y ciudades de México; es específicamente realizado en Papantla, sin embargo, también es posible verlos en Hidalgo, Puebla y Veracruz.

Esta danza tiene su origen en la cultura prehispánica; y al igual que otras danzas de la época, se realiza con frecuencia hasta la llegada de los conquistadores; quienes prohibieron muchas de las mismas.

Sin embargo, la Danza de los Voladores, se ha mantenido como patrimonio cultural hasta nuestros días; asombrando a chicos y grandes que observan la maravillosa danza. Su historia, está llena de aspectos culturales interesantes, y su razón de ser, existe como patrimonio cultural de la vida prehispánica.

La danza es una plegaria a los dioses para pedir la lluvia en tiempos de sequía, una danza con simbolismo e importancia enorme para las creencias prehispánicas.

La historia de su origen cuenta que en la región de Totonocapan, durante la época precolombina, hubo una enorme sequía en el lugar. Los cultivos no producían el alimento necesario, y los miembros de la comunidad empezaban a flaquear en su salud.

Debido a esto, los sabios de la región les pidieron a cinco hombres jóvenes en la vegetación, buscar el árbol más alto e implorar al dios Xipe Tótec para que diese fertilidad a la región. Sin que el árbol tocara el suelo, se cargaba y se llevaba a un lugar en específico donde se limpiaría y se dejaría liso. Uno de los cinco muchachos, tocando el tambor y la flauta, haciendo alusión al centro de la Tierra; mientras que los otros cuatro, con un atuendo que simbolizara la lluvia, el plumaje de las aves y el arcoíris, representan a los cuatro puntos cardinales y se aventarían en un descenso circular por el gran árbol.

Este descenso representa la caída de la lluvia, debiendo girar 13 veces antes de tocar el suelo cada uno de los danzantes; de este modo, se completa las 52 vueltas que representan los 52 años del calendario Xiuhmolpilli.

Esta danza, se encuentra realmente arraigada a las personas de la comunidad, puesto que a la edad de la infancia temprana, comienza el entrenamiento de los próximos voladores.

En la parte del ritual del caporal, cuando esto lanza una melodía específica, son los voladores quienes están amarrados con una soga a la cintura, luego descienden al unísono. Se arrojan de espaldas al vacío, con la cabeza mirando al suelo y extendiendo sus brazos para simular el aspecto de las aves. Posteriormente, los voladores se incorporan de forma que, casi al concluir su descenso, pueden aterrizar con los pies y permitirle al caporal iniciar su descenso por uno de los extremos de las cuerdas.

En la actualidad, el proceso se ha simplificado un poco, citando la necesidad de elegir un árbol que deba ser limpiado; también se le ha quitado la necesidad de usar un tamborcillo especial, puesto que se usa de diferentes tipos, con un flautín.

 

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